domingo, febrero 21, 2010

Con los brazos abiertos


Estoy de regreso en casa, luego de una semana que quiero que perdure en mi memoria, y cuyas enseñanzas perduren para el resto de mi vida. Si, yo que pensaba que ya no tenía que aprender más nada del amor, que no tenía otra oportunidad de encontrarme alguien bueno, que mi oportunidad habia pasado. Pero no!

Llevo días en una etapa de transición hacia una nueva yo, he cambiado mucho de mi forma de pensar acerca de diversos aspectos de la vida. Me recuerdo hace poco más de un mes, pensando en casarme (por Dios que loca!), aferrandome a una falsa felicidad que había caducado hace tiempo y me desconozco, recuerdo el anhelo por divertirme y ser un poquito más aventurera, más irresponsable y tengo mis motivos para pensar que paso un ángel en ese momento y me dio el visto bueno.

El inicio de toda esta historia obviemoslo, porque tiene todos los colores de ser esas cosas del destino que uno no las ve venir hasta que ya esta metido en el asunto. Todo comenzó con una simple pregunta y termino conmigo via a Puerto con un poco de chamos que no conocia, pero que en el camino se hicieron mis amigos y me hicieron reir y disfrutar un montón. No me arrepiento de nada de lo que hice, porque no hice nada malo. Vivi de una manera tan diferente a lo que la Dolce de antes hubiera hecho y a la vez me siento tan orgullosa del cambio, porque me senti liberada, me senti joven de espíritu.
Hice nuevos amigos, conoci lugares hermosos, me quite muchos complejos de la cabeza, reí e hice reir, bebi pero sin emborracharme, me lance en un romance de película, probé el arguile y aprendi a disfrutarlo, baile como nunca y lo disfrute y quedé con ganas de seguir la fiesta, coquetee con mi lado salvaje y divertido como diria Shakira

Mi sentimiento de satisfaccion no tiene limites en este momento, cada vez que la vida me hace este tipo de cambio de luces y me da a elegir entre cambiar o quedarme aburrida en casa y yo le abro los brazos a la oportunidad y me lanzo como si me estuviera lanzando de un acantilado a un hermoso mar, me trae experiencias grandes, gratas, memorables.

Me llamo Dolce, soy feliz y estoy viva!
Viva la vida!

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